15 June 2010 @ 01:39 am
[relato] todas las hojas son del viento
Título: Todas las Hojas son del Viento
Tipo: Relato o Texto Simple.
Notas:Dedicado a mi Persona Importante por cumplir dos meses juntos. Te adoro, genio. Este pequeño universo es tanto tuyo como nuestro.

Also, extracto de una historia original más larga y más compleja (¿como nosotros? Creo que sí :) ).

Ha pasado tiempo desde el invierno pasado.

Recuerda la lluvia, recuerda las calles frías, el suelo de piedra. Hasta la ciudad más hermosa puede volverse gris y desagradable bajo el techo de nubes grises y la soledad de la gente que camina cubierta de plástico o lona. No ha pasado ni un año y, bajo circunstancias normales, no habría olvidado esto por nada. Soledad hecha de pasos húmedos y manos heladas.

Entre todo y todo, situaciones como esta hacen que uno aprecie más la compañía.

Risas. Viento en hojas secas. El agua moviéndose.

El gato se estira con pereza sobre el borde de la fuente, lo suficientemente ancho como para que la gente tome asiento y converse sobre sus rutinas y otras cosas completamente no interesantes. Sin embargo, el chico permanece de pie, observando a su alrededor.

El gato abre uno de sus ojos entrecerrados, ordenándole que se siente.

El chico escucha pero no atiende, y pasa una mano por el pelaje del felino.

El gato ya no tiene miedo, mientras cierra los ojos placenteramente. Ha pasado tiempo, y las noches de lluvia pueden resultar tan lejanas como el pasado que no recuerda pero sí. Más cercanas son las tardes de verano sobre el techo de la catedral, o entre las calles, tratando de inventar maneras de hablar sin ser oídos.

(Han llegado a 15, ¿no es eso maravilloso?)

Cuando los niños se retiran del parque llamados por sus madres, el gato se atreve a alzar la voz. Cada uno se despidió de él con una caricia en la cabeza, lomo o cola y el gato, mientras agradecido y feliz, prefiere otra mano y palabras para intercambiar.

(El gato, sobre todo, es un gato. Quizás por eso no entiende la impaciencia de los humanos por correr los dedos entre su pelaje, pero la disfruta inescrupulosamente.)

Cuando todos se van, el chico (el suyo, por decisión, por elección, suyo suyo suyo) toma asiento por fin y el gato apenas da un par de pasos para depositarse a su lado. Risa humana y gatuna resuenan entre los viejos troncos, la fuente y un cielo anaranjado que parece extenderse al final del pueblo.

El gato cree, lleno de orgullo gatuno, que no existe, ni para los humanos ni para los gatos, nada mejor en el universo.

Considerando que el otro sabe del universo mejor y más que él, lo mira y le pregunta, esta vez, sin decir nada.

El chico sólo sonríe. Esa sonrisa le sabe a promesa.

Sin confusión gatuna ni humana, ambos esperan la noche para caminar.