cry_at_endings: (it is mightier than swords)
the hero in the story ([personal profile] cry_at_endings) wrote on June 15th, 2009 at 03:20 pm
[guión] Inmersión | Primera Parte
Título: Inmersión
Tipo: Guión Original
Notas: Escrito para el curso de Narración Audiovisual. Los primeros diez minutos de mi disque película.

"INMERSIÓN"

Escrito por:
[personal profile] cry_at_endings

RAFAEL:
(voz en off)
Los que no han nadado nunca, ellos nunca podrán saber lo que se siente estar bajo el un masa de líquido que amenaza con meterse dentro tuyo. Aquellos que no se han sumergido hasta sentir que los oídos duelen y que el pecho aprieta como si hubieses corrido una maratón, ellos jamás podrían saber lo que es hundirse hasta tocar el fondo con el estómago.

Permanecer ahí, aún con el dolor, es una experiencia interesante.

1: EXT. PATIO DE CASA ADINERADA. DÍA. PASADO.
Gente de clase alta ha organizado una comida informal al aire libre; ellos conversan desde cómodas sillas en el jardín mientras los niños se entretienen en juegos dispuestos para ellos o en la piscina. Los padres están muy poco pendientes de sus hijos, por lo general. Cada uno anda por su lado.

Un niño se lanza a la piscina, vuelve a salir, y se lanza de nuevo. Repite esto varias veces, jugando solo, en la parte más honda.
(CONTINÚA EN 3)

2: INT. APARTAMENTO DE RAFAEL. NOCHE. PRESENTE.

RAFAEL (23) entra a su apartamento con muchos libros y una mochila pesada, dejándolos caer al suelo ni bien entra. Luce cansado, pero más de lo que un estudiante universitario en sus últimos semestres debería lucir.
Coge el teléfono y marca un número. Le contestan casi al instante.

RAFAEL:
Tengo lo que prometí.

MUJER:
Cualquiera saluda, ¿no? Hola. Y gracias. (pausa) ¿Conseguiste el título de…?

RAFAEL:
¿…de Briante? Sí, aquí lo tengo.
Mira el libro con desinterés y lo vuelve a poner junto al resto.

MUJER:
Ah, ¡genial! Gracias. Um. ¿Necesitas que te lleve algo cuando pase por allá?

RAFAEL:
Nah, probablemente no estaré. Dejo la llave en el lugar de siempre.

Sale del departamento y esconde la llave entre la tierra de un macetero que está al lado de la puerta.

MUJER:
Perfecto. Voy par allá en un par de horas, entonces.

RAFAEL:
Hazme un favor. Llévate todos los libros que están aquí, ya no los necesito. Seguro que te son más de utilidad a ti.

Hay demasiados libros en el suelo de la sala, apilados llegan un poco más arriba de la rodilla del protagonista.

MUJER:
Me llevaré lo que quiera. O lo que pueda cargar. ¿Te sientes bien? Suenas raro.

RAFAEL:
Bien es relativo. Cuídate. Adiós.

Cuelga. Mira los libros por un instante más e incluso estira la mano para coger uno, pero no llega a hacerlo. Da un par de vueltas por su departamento: su sala tiene tan sólo un sofá y no hay nada colgado en las paredes ni cubriendo el piso. Un gran ventanal deja entrar el viento; no hay cortinas en él. No son necesarias cuando se vive en un noveno piso.

Suspira, da un par de vueltas y sale al balcón.
(CONTINÚA EN 4)

3: EXT. PISCINA. DÍA. PASADO.
(CONTINÚA DE 1)

El niño se lanza una vez más, y vemos su rostro bajo el agua. Sin embargo parece que algo anda mal: está sufriendo un calambre. La piscina es honda y no logra alcanzar la superficie.

RAFAEL:
(voz en off)
El sentir el aire escapar de tus pulmones, como tus ojos arden, como tu pecho te exige –“¡Sácame de aquí, sácame de aquí”, dirá, mas se callará tras unos instantes. Hay calma, aún cuando escuchas las voces de los adultos alarmados que tardíamente notan que un niño estúpido se está ahogando en su propia piscina.

MONTAJE:
Texto: “No soy del porcentaje que crees que sobrevive”.
(CONTINÚA EN 5)

4: EXT. BALCÓN. NOCHE PRESENTE.
(CONTINÚA DE 2)
Rafael mira hacia abajo con un poco de duda. La calle no está muy transitada, a pesar de que no es tan tarde aún. La luz de la ciudad ilumina el balcón ya que las luces del apartamento están apagadas. Rafael luce preocupado. Sacude la cabeza en silencio y retrocede unos pasos. Luego pone un pie en la baranda, se impulsa y pone el otro. Sorprendentemente, logra mantener el equilibrio y mira hacia abajo con una tranquilidad extraña. Porque no está tranquilo en realidad.

5: EXT. PISCINA. DÍA. PASADO.
(CONTINÚA DE 3)

Logran sacar al niño de la piscina y le hacen maniobras de primero auxilios.

RAFAEL:
(voz en off)
Es una experiencia única en la vida. Muchos la llamarían aterradora, pero la sensación de calma y de estar alejado de todo es increíble. Como si pudieras verlos a todos desde arriba.

El niño reacciona y los adultos y otros niños celebran a su alrededor. La víctima se ve confundida.

RAFAEL
(voz en off)
Cuando despiertas, todos te miran y suspiran aliviados, te llenan de mimos y no quieren dejarte ir. Tú no dices nada, pues tu garganta aún duele, y no es que tengas algo que decir: sabes que esto se volverá una anécdota más para el té de las tardes.

Despidieron al salvavidas. Pobre hombre, seguro pensó que era un trabajo fácil.


6: EXT. BALCÓN. NOCHE PRESENTE.
(CONTINÚA DE 4)

Rafael se balancea un poco, aún parado en la baranda del balcón. Finalmente, se deja caer.

RAFAEL:
(voz en off)
Todos suelen pensar que las cosas son fáciles...

MONTAJE: Texto: “…al principio”.

Se escucha el impacto, pero tan sólo vemos negro. También se escuchan gritos y el sonido de una ambulancia a lo lejos.

INT. CUARTO DE HOSPITAL. DÍA.

Todo es negro hasta que escuchamos los pitidos de las máquinas: estamos en una habitación de hospital. Rafael se encuentra en una cama, conectado a varios de estos aparatos. Tiene las dos piernas rotas, atadas ambas en un soporte.

Abre los ojos y no parece poder creer que ha sobrevivido. Intenta incorporarse, pero el dolor lo devuelve a su posición anterior. También tiene algunas costillas rotas.

HOMBRE:
(entra intempestivamente, tiene un ramo de flores de todos los colores consigo)
¡…Ja! ¡Mira lo que te…! ¿Ah?

El hombre baja el ramo y se queda mirándolo confuso durante un instante. Rafael se sorprende, pero luego lo mira con fastidio.
HOMBRE:
Eh… Creo que me equivoqué de habitación, ¡lo siento! (está a punto de irse pero se detiene en seco) Espera… Te me haces conocido, ¿te conozco? No creo…

RAFAEL:
No te impo…

HOMBRE:
¡Ya sé! Tú… los nueve pisos… la tele dijo que intentaste matarte, ¿cierto?

RAFAEL:
No te i…

HOMBRE:
Viendo tus heridas, parece que sí. Hmm, he escuchado que es una moda en otros países, pero de verdad es un poco tonto seguir esas cosas…

Rafael se empieza a molestar, pero antes de que pueda decir algo…
MUJER:
(interrumpe)
¡..más vale que tengas una razón para esto!

Entra una mujer esta vez, y reconocemos su voz de la conversación por teléfono que Rafael mantuvo antes. El hombre extraño se pone nervioso y se retira. La mujer lo ignora y se acerca a la cama, iracunda – es más joven que el mismo Rafael, y parece realmente afectada con el asunto.
MUJER:
(en voz baja, pues está en un hospital, pero con ira)
Entonces, llego una hora antes a tu apartamento porque el idiota de mi cita tuvo que salir antes y ni siquiera se digno a dejarme. Y veo a la policía y la gente comentando, claro que tenía que preguntar. Y me dicen que te estrellaste contra el piso, ¡que no sabían si estabas vivo o no…! Y obviamente me puse histérica, pero me dije “Cálmate, Daniela, seguro fue un accidente estúpido”. Me dije que hasta la gente estúpidamente inteligente le pasan estupideces de vez en cuando. ¡Pero me dicen que vieron como saltaste! Entonces vengo aquí y claro, estás vivo, pero nadie ha respondido a las llamadas de emergencia. Y me preguntan si puedo responder por ti, ¡como si yo supiera tu historia médica…!

Su voz se ha tornado ligeramente chillona, así que hace una pausa para respirar. Rafael la mira con los ojos sorprendidos, pero el cansancio en su mirada lo hacen ver indiferente cuando habla.

RAFAEL:
Mis padres está en Europa, pero era parte del punto, realmente… lamento haberte molestado.

DANIELA(23):
¿Molestarme? ¡Molestarme! (suspira; se detiene unos instantes) Es que no puedo entender porqué harías una cosa tan irracional. No tiene sentido. No eres tú. No es como tú aventarse un día así como así.

RAFAEL:
¿Así como así? ¿Qué te hace pensar que fue “así como así”?

DANIELA:
¡Pues nunca dijiste nada! Y nunca dices nada, pero a veces empiezas a leer libros sobre el tema, no sé. Nunca me costó mucho saber en qué pensabas, ni en la escuela… Bueno, es que no entiendo qué pasa.

Hay una pausa. Sólo está el silencio de las máquinas y el personal del hospital llevando carritos de comida afuera.
RAFAEL:
Pues es bastante simple. No me interesa. Ni esto, ni lo que pasó, ni lo que venga. Un día me cansé y ya. Probablemente sólo siga desperdiciando dinero ajeno de seguir así. Es un tanto patético… ja, aunque fallé, ¿no?

Mira hacia las sábanas con una sonrisa sarcástica en el rostro.

DANIELA:
No puedo creerlo…

RAFAEL:
Pues… mejor intenta. En serio no quería que te involucraras en esto, pensé que serías más inteligente. De todos modos, no te preocupes. Lo voy a volver a intentar, así que no tiene sentido que lo hagas. No fallaré la próxima vez.

DANIELA:
…Estás demente. No me has dado ninguna buena razón para justificar tu conducta.

RAFAEL:
No es mi culpa el que no puedas entender mi razonamiento. (pausa) No tiene sentido, Daniela. Ya lo decidí.

DANIELA:
¡Pues es una decisión estúpida! Y no es la primera que haces.

Ambos se quedan en silencio un rato. No se miran.

DANIELA:
Pudiste haber dicho algo. Antes de llegar a este punto.

RAFAEL:
Ya es muy tarde. Sólo… déjalo ser.

DANIELA:
Si lo dejo “ser” lo único que hará es no ser. No tiene sentido.

RAFAEL:
No juegues a los trabalenguas conmigo.

DANIELA:
Ah, entonces quieres otro juego. Perfecto.

Se pone a dar vueltas por la habitación, como pensando.

DANIELA:
Qué dices sí… no, mejor eso no. Qué tal esto. Rafael, estudiante de último semestre de Literatura. Leyenda universitaria. Mejores notas de la facultad y antisocial por excelencia. Nadie puede dar un paso hacia él sin que se aleje dos. ¿Qué tal vamos hasta ahí?

RAFAEL:


DANIELA:
Familia rica, jamás ha pasado por ningún problema. Evita a la gente en lo posible, dado que la gente es problemática.

RAFAEL:
Lo es.

DANIELA:
Rafael es una víctima. Pero eso es su culpa; no es que la sociedad lo haya mantenido aislado y lo haya hecho ignorante es las materias del vivir.

RAFAEL:
¿A qué quieres llegar?

DANIELA:
A mi punto. Nunca te ha importado nadie. Nunca te has molestado en tratar con nadie. ¿Cómo esperas entender algo de la vida así? El mundo no eres sólo tú.

RAFAEL:
¿Y tu punto es…?

DANIELA:
Te reto. A conocer gente. (pausa) Demuéstrame que estás en lo correcto. Cinco personas, las que tu quieras. Háblales, aprende de sus vidas, métete en sus casas, no sé, lo que quieras.

RAFAEL:
¿Qué gano yo con eso?

DANIELA:
Si ganas y la vida no tiene sentido como dices, pues haces lo que quieras.

Silencio de nuevo.
RAFAEL:
¿Si tú ganas? Sólo por si las dudas.

DANIELA:
Te jodes. No sé tú, pero mí me parece justo.

RAFAEL:
No vas a ganar.

DANIELA:
Eso está por verse. Si aceptas.

RAFAEL:
No vas a ganar. Sólo por eso.

DANIELA:
Está bien por mí.

RAFAEL:
Es un trato, entonces.

INT. PASILLO FUERA DE LA HABITACIÓN. DÍA.

Se ve al mismo hombre de antes sentado fuera de la habitación con la cara enterrada en las manos. Pasa gente, pasa tiempo, pero él sigue ahí. Daniela sale de la habitación y lo nota, pero no dice nada.
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